Por la Goma
02 de Mayo de 2013
La amenaza del Draft
El comisionado del beisbol de Grandes Ligas, Bud Selig, pretende imponer un draft internacional para poner límite y tope a las firmas de nuevos talentos por parte de los 30 equipos que integran la organización de MLB.
La limitación monetaria para adquirir peloteros en nuestro país sufrirá un duro golpe. Si la asociación de peloteros no intercede para vetar la idea de Selig, las consecuencias las veremos pronto. Podríamos padecer, como le ha pasado al beisbol de Puerto Rico, una seria disminución del crecimiento y participación de jugadores criollos en las mayores y, en consecuencia, menos interés en la práctica del juego.
Ya no será un negocio abrir academias para formar talentos con la limitación presupuestaria que se pretende implementar a partir de 2014. La Asociación de Jugadores de Grandes Ligas podría vetar la decisión, pero es posible que negocie a cambio de beneficios para los peloteros que ya están en las mayores.
Desde la oficina de la avenida del Parque de Nueva York ya se decidió lo que cada equipo puede invertir, un tope de 4,9 millones para los Astros y el mínimo 1,9 para los Nacionales. Este dinero sería todo lo que pueden invertir los equipos para reclutar nuevos jugadores en el mundo entero. Por lo que podemos calcular que los contratos oscilarán en 5 y 10 mil dólares; además, no podrán ser firmados fuera del draft que propone Selig.
Aquellos contratos no muy comunes, como el de Jackson Melián, Miguel Cabrera y más recientemente Adonis Cardona, no los volveremos a ver, y esto es parte de la intención del comisionado, que atenta, por cierto, contra el juego de la libre oferta y demanda.
El sueño legítimo que tienen nuestros jóvenes cuando esperan convertirse en jugadores profesionales no solo es menos atractivo, también es menos posible.
La ruta de llegar al profesional desde las universidades y colegios universitarios cobra atractivo, porque además de ser una vía factible, en la peor de las situaciones, permitiría al jovencito, en caso de no cuajar como jugador de GL, regresar con un título y ejercer una profesión.
Son muchos los que se quedan en el camino sin haber terminado el bachillerato.
No es un mundo fácil como algunos piensan y ahora para los nuestros sería más complicado si los peloteros establecidos se olvidan de los que vienen y cómo empezaron ellos.
Esperemos a ver, seguiremos hablando de esto, la preocupación es mucha.
Por la Goma
25 de Abril de 2013
Arriba Freddy García
Freddy García no quiere irse. Está consciente de que ya no es el mismo, pero sabe que puede ayudar donde lo pongan. El año pasado, por esta fecha, el lanzador mirandino fue enviado de la rotación de los Yanquis al bullpen y aunque entendió la decisión del mánager Joe Girardi, su aspiración fue salir a hacer su trabajo con la idea de demostrar que podía seguir dominando a sus oponentes. No había estado en el rol de relevista desde 1999 y el proceso de adaptación no fue sencillo.
Los Yanquis no lo tuvieron en sus planes para 2013, en primavera probó con los Padres de San Diego y fue dejado en libertad luego de una inconsistente pretemporada de 1 y 4 con 8.71 de efectividad en 6 juegos. En marzo los Orioles de Baltimore le extendieron un contrato de liga menor con la idea de llevarlo a jugar al Camden Yard.
Esta semana se esperaba que García pudiera subir y abrir el miércoles, pero no fue así, el martes tuvo una salida con el Norfolk (equipo Triple A de los Orioles) vs Charlotte (Medias Blancas) y trabajó ocho sólidas entradas en las que abanicó a cuatro, aceptó cuatro imparables y una carrera limpia, con 101 pitcheos. En tres salidas suma igual número de victorias y efectividad de 2.81 en 25 innings y dos tercios, con 16 ponches y par de boletos.
La hoja de desempeño con la sucursal de los oropéndolas hace pensar que es el indicado para llenar la vacante en la rotación de Buck Showalter y es posible que sea ascendido el fin de semana. Por su contrato, si no sube antes de mayo, puede declararse agente libre.
Los Orioles es un equipo con aspiraciones de trascender nuevamente a la postemporada, de demostrar que el año pasado no fue casualidad. La decisión de contratar a Freddy García no fue una concesión simpática. En las Grandes Ligas y más en un equipo que pelea por mantenerse entre los mejores de su división, cada hombre está para aportar.
Si regresa a las mayores sería la decimaquinta temporada para él, un “joseador” que ya no se preocupa por la velocidad sino por el control de sus envíos, las mañas que se aprenden con los años.
“Soy un guerrero”, nos ha dicho Freddy cuando ha pasado por otras dificultades superadas con éxito. Dijo que haría lo posible por volver a las Grandes Ligas y lo hecho hasta ahora le da ese derecho. Los Orioles esperan que pueda ayudarlos y él ha trabajado por merecer la oportunidad.
¡No puedes derrotar a quien nunca se rinde!, decía Babe Ruth. Freddy García es de esos, al menos no se quedará sin intentarlo.
Por la Goma
18 de Abril de 2013
El primer gesto
Esta semana las Grandes Ligas celebraron el debut de Jackie Robinson. Jackie debutó el 15 de abril de 1947 y desde entonces el beisbol no fue el mismo. Su llegada significó la integración racial para el juego y también para Estados Unidos de América. Desde el principal pasatiempo, el país entero y el mundo vieron cómo un hombre con talento indiscutible para el deporte comenzaba una gesta que trascendió más allá de los parques de pelota para reivindicar los derechos de las minorías, a través de la resistencia pacífica.
Robinson tenía muy claros los principios de la “no violencia activa” que en unos años izaría como bandera Martin Luther King, para quien Jackie fue una inspiración por su accionar como jugador y como ciudadano.
Se han hecho películas, documentales y escrito libros y artículos que cuentan por qué el gerente y accionista de los Dodgers de Brooklyn , Branch Rickey, después de meses en la búsqueda del “elegido”, se decidió por Jackie Robinson luego de revisar su historial como héroe de guerra, universitario y ciudadano. Incluso el episodio que lo llevó a ganar en una corte marcial un juicio contra un oficial que intentó humillarlo por su color de piel, fue clave en la escogencia del intuitivo empresario que se impuso como meta iniciar el derribo de la barrera de color. El lunes y el martes los jugadores lucieron el número retirado en todos los equipos desde 1997, cuando se celebraron 50 años del comienzo de la heroica lucha.
Y es una fecha magnífica que permite contar otra vez esa historia de resistencia y tolerancia, que le permitió ganarse el respeto y cambiar la mentalidad de muchos, comenzando por su propio equipo. Un día como hoy, 18 de abril, se recuerda el primer gesto que recibió Jackie. George Shuba, su compañero, lo recibió en el plato luego de que Robinson sonó su primer jonrón. Simplemente, estrechó su mano. El gesto se recuerda como el “apretón de manos del siglo”, cuando el jugador blanco reconoció públicamente la realización de su nuevo compañero negro. “¿Usted necesita un hombre fuerte que pueda pelear?”, preguntó Jackie Robinson a Branch Rickey luego de que el empresario le explicó las hostilidades que tendría que soportar. Rickey respondió: “¡No, necesito alguien todavía más fuerte, que no pelee!”.
Y así comenzó una historia que siempre es buena tomar como lección en estos días. Jackie decía: “No me importa si te gusto o no, lo único que te pido es que me respetes como ser humano”.
Por la Goma
11 de Abril de 2013
Errores arbitrarios
El umpire Marty Foster cantó un envío de Joe Nathan que fue una bola baja y afuera que debió ser la cuarta mala para Ben Zobrist. Así terminó el juego que significó el salvado trescientos para el lanzador de los Rangers.
Fue una bola del tamaño del mundo y Foster ponchó al bateador. ¿Es probable que desde su perspectiva se haya visto como un strike? No lo sabemos, pero lo cierto es que se equivocó y de inmediato en las redes sociales se activaron las críticas. Se habló nuevamente de usar la repetición para disminuir los errores arbitrales y de nuevo Jim Joyce apareció para recordar el “juego perfecto” que le quitó a Armando Galarraga y a la historia del beisbol.
A veces, cuando vemos errores en las decisiones de los árbitros en la LVBP, pensamos que esas equivocaciones son patrimonio exclusivo de nuestra pelota, pero la verdad es que equivocarse es patrimonio equitativo de todos los seres humanos. Pero así como es comprensible que cualquiera se equivoque, también se entiende que los fanáticos del beisbol aspiren a que los árbitros se esfuercen por disminuir al mínimo esas sentencias cuestionables. Hay decisiones que solo pueden debatirse luego de ver una y otra vez la repetición desde varios ángulos y en la mayoría de los casos se acepta que “fue chiquitica” o que “pudo cantar cualquier cosa”, pero cuando son como ese pitcheo de Joe Nathan, bajito y afuera, la afición se molesta y duda de la capacidad del umpire.
Antes de que ocurriera el famoso juego de Armando Galarraga que terminó injustamente con una joya, la fama de Jim Joyce era la de ser uno de los más calificados umpires de las GL. Después de eso su reputación no volvió a ser la misma.
En una vitrina de la sala dedicada a los latinos en las Grandes Ligas en el Museo y Salón de la Fama del Beisbol de Cooperstown están los spikes del pitcher cumanés con la leyenda que explica que una mala decisión de Jim Joyce evitó que su hazaña formara parte de la historia de los juegos perfectos. Nadie quiere convertirse en el protagonista de un error así, Joyce se disculpó con Galarraga y se dieron un abrazo, pero lo trascendente de ese capítulo siempre será el error. El error y para muchos la duda.
Los árbitros se equivocan, pero dejar dudas, sobre todo, perjudica al juego, pero como son humanos y cometen errores, esperemos que no por parciales de uno de los equipos o en contra de un jugador, hay que hacer carreras, muchas, y convertir sus desaciertos o intenciones en anécdotas de la victoria.
Por la Goma
4 de Abril de 2013
Los aguafiestas
Para los fanáticos más conservadores, el beisbol es un juego de ritos y supersticiones. Uno de ellos consiste en nunca decir expresamente que se está lanzando un juego “sin hits ni carreras” y menos aún uno “perfecto”.
Es inolvidable la narración del inigualable Delio Amado León del “No-No” de Urbano Lugo. Solo cuando Andrés Galarraga tuvo total control del tiro de Jesús Alfaro y Oswaldo Guillén estaba out, Delio Amado dijo emocionado “¡No hit No run!”.
Se las ingenió todo el juego para que los oyentes de la radio supieran que se estaba dando una joya en el Universitario, sin retar a la superstición de no cantarlo hasta el último out. Explicó que solo Luis Salazar logró embasarse en el quinto inning por error de Casey Caendele y más tarde, en el noveno, luego del mal tiro de “Alfarito”, quien permitió a Café Martínez llegar quieto a la inicial, reiteró que los únicos que llegaron a primera lo hicieron por pifias.
No hacía falta más para saber que Urbano Lugo hijo lanzaba una joya para titular al Caracas... Cada quien tiene su estilo y sin duda eso se respeta, pero también hay que convenir que muchos aficionados prefieren el estilo de Delio Amado León, respetuoso de la tradición. Ahora es casi una moda que los narradores comiencen a cantar el “perfecto” o el “nohitter” desde el tercer episodio, cuando faltan tantos outs para concretar la difícil hazaña.
El martes no fue distinto, desde muy temprano se dispararon los comentarios en los juegos en curso y por las redes sociales. Por un buen rato fue olvidado Yogi Berra y su frase más famosa “El juego no termina hasta que termina”. Y en el noveno, con dos outs, vino Marwing González a arruinar la fiesta del lanzador japonés y conectó el indiscutible que acabó con la magia.
González hizo recordar a César Tovar, quien impidió cinco juegos sin hits, uno de ellos no lo rompió porque fue abriendo el juego, el 13 de agosto de 1970, pero antes, el 30 de abril de 1967, le conectó el único hit de Minnesota en el sexto capítulo a Barry Moore, de los Senadores. El 15 de mayo de 1969, con un out en la pizarra en el inning nueve, le sonó imparable a Dave McNally de los Orioles y el 10 de agosto de 1969 Tovar desbarató la ilusión del no hit no run a Mike Cuéllar, también en el noveno inning.
El 31 de mayo de 1975 César Tovar conectó sencillo en la sexta entrada con dos outs y ese fue el único hit que permitió Jim ‘Catfish’ Hunter.
La noche del martes Marwing González convirtió el juego de Darvish en “casi perfecto” y nos hizo buscar en la historia a César Tovar, cosa que le agradecemos.
“No quería ser el último out” - dijo Marwin González. Esa es una buena filosofía de vida.
Por la Goma
30 de Marzo de 2013
Si es posible físicamente... ¡Johan Santana volverá!
La primavera siempre viene con ilusiones. Los novatos se quieren quedar, los veteranos también. Los managers quieren ser campeones. Los grandes toleteros ajustan el swing pensando en el título de bateo, los lanzadores ponen a tono sus brazos y los que vienen de una lesión quieren demostrar que están de vuelta. Es el tiempo para iniciar el trabajo. Días de buenas noticias ...y de malas también. No todas las historias terminan con final feliz.
Cayó muy mal la noticia de la lesión de Johan Santana. No solo quedó rota la ilusión del tovareño de regresar al montículo, el desgarre de los músculos de su hombro de lanzar se somatizó en el ánimo de la afición beisbolera y la tarde del Jueves Santo fue un verdadero calvario.
Es que a Johan Santana se le admira por muchas cosas. Su brillantez como lanzador, primero con el Magallanes y más tarde con los Mellizos.
Nos hizo inolvidable aquel 2004 de las 20 victorias y el Cy Young unánime. Cada uno puede recordar particularmente algo ocurrido aquel año, pero estoy segura que para un montón de gente, aquel fue el año de nuestro primer Cy Young.
Repitió la hazaña y la unanimidad en 2006 para el inmenso orgullo de todos nosotros.
Admiramos su control, su recta y no encontramos adjetivos para su cambio. Verlo trabajar es como ver a un maestro de las artes marciales. Sereno, analítico, estudioso, respetuoso de los fundamentos, inteligente y despiadado en el buen sentido que le permite sacar los outs sin misericordia.
Conversar de beisbol y del trabajo del pitcher con él es un privilegio. Para él lanzar es una filosofía. Ese "arte de meter miedo" del que habla Sandy Koufax, admirador por cierto del cambio del merideño, Johan Santana lo explica como "el juego de la sorpresa".
El éxito consiste en desconcertar al bateador. Cuando adivina el sorprendido es el lanzador y ese es el gran duelo.
En la temporada pasada regresó después de haber perdido el año anterior por una lesión en su hombro izquierdo y hasta el día del juego sin hits ni carreras parecía que podía volver a la élite.
Aquel viernes se reencontró con su máxima excelencia. La hazaña de un nohitter, el primero para un lanzador de los Mets y volviendo de una lesión de mucha incertidumbre.
Algunos opinaron que el manager no debió dejarlo lanzar tanto, como nunca en su vida. La verdad es que ni con un ejército habrían podido quitarle la pelota. Decidió fajarse y concretar un juego inolvidable.
¿Aquella noche no debió suceder? ¿El exceso de trabajo lo dejó lastimado irremediablemente? No es lo que dicen los médicos ni es lo que dice Johán. En todo caso la gerencia de los Mets decidió darle descanso el resto del 2012 por una molestia en un tobillo y para descansarlo.
La primera operación no garantizaba la recuperación absoluta, había que esperar.
Ahora volvió en primavera, con la emoción del que regresa, pero se resintió y no podrá lanzar en 2013.
Cualquiera se descorazona, pero Johan Santana no es cualquiera. Confiado en su Fe, la ciencia y su capacidad inagotable de trabajo, si físicamente puede volver a lanzar, él no dejará de intentarlo y vendrá otra primavera cargada de ilusiones...
Por la Goma
27 de Marzo de 2013
El "viejo" Henry
Después de 24 temporadas, por primera vez tendremos un Día Inaugural sin Omar Vizquel. Sigue uniformado, ahora en otras funciones y aunque sea extraño, lo cierto es que no escribiremos de él y su magia. Se nos había vuelto una costumbre.
Ahora el mayor de los criollos en las Grandes Ligas es Henry Blanco. No parecería que ha pasado tanto tiempo desde que llegó en 1997 con los Dodgers de Los Ángeles. Algunos pronósticos no le daban mucho tiempo en las Grandes Ligas con un bate tan modesto, pero supo quedarse por su brillante defensa. Batea .227 de por vida, pero su porcentaje de fildeo es .994, con 35 errores en 867 juegos. Su presencia en 2004 con los Mellizos de Minnesota (cuando disputó 114 encuentros) fue determinante, dicho por Johan Santana, en el éxito del zurdo merideño que ganó el Cy Young por unanimidad y también en el buen desempeño de Carlos Silva y Juan Rincón en aquel año inolvidable, cuando los tres serpentineros criollos se anotaron la victoria en más de la mitad de los juegos que ganaron los Mellizos, con Blanco detrás de home
Cuando estuvo en Atlanta, Greg Maddux y Tom Glavine elogiaban su conocimiento del juego, de los bateadores y de ellos, además de su capacidad de llamar los pitcheos. En 14 temporadas ha puesto out al 43 por ciento de los corredores que salen al robo. Estadística muy por encima del promedio de los receptores de las mayores.
Un jugador con 41 años y .227 de average al bate no debería tener derecho a estar en las Grandes Ligas, a menos que su guante (o mascota) y la capacidad de ayudar, de aportar al éxito del equipo, sea indiscutible y ese es el caso de Henry Blanco.
Los Azulejos de Toronto armaron para este 2013 un equipo que ha sido evaluado por muchos expertos, como favorito a alzarse con el banderín de la división del Este de la Americana.
J.P. Arencibia (27 años) será el titular de la receptoría y Henry Blanco será su suplente, el manager John Gibbons le dio la noticia el fin de semana. El Caraqueño que cumple 42 años en agosto, se queda. En la rotación de Toronto está el nudillista R.A Dicke (Cy Young LN 2012) y, Josh Johnson, Mark Buehrle, Brandon Morrow y J.A. Hap. Toronto tiene serias aspiraciones y por eso decidió dejar a Blanco en el equipo grande desde el primer día.
Y por esas cosas que sirven para contar, en el mismo equipo en el que se retiró Omar Vizquel, estará Henry Blanco, tomándole el testigo de los cuarentones
Por la Goma
21 de Marzo de 2013
¡Celebra Qusqueya!
Algunos prefieren apelar a las excusas, encontrar justificaciones y evadir responsabilidades. Refugiarse en que a la selección de Venezuela la eliminaron los campeones de República Dominicana y subcampeones de Puerto Rico, no es consuelo, la meta era llegar a San Francisco o, en el peor de los casos, igualar la actuación de 2009.
Buscar justificaciones es no revisar lo que se hizo mal. Achacar lo que pasó a que “así es el beisbol” es no reconocer las fallas y es mal augurio para el futuro, porque parece que no hay nada que cambiar. República Dominicana y Puerto Rico demostraron que aprendieron la lección y sus jugadores llegaron con una preparación física y como equipos que se impusieron desde el principio. El compromiso para ellos (jugadores y técnicos) _no comenzó con los casi inútiles “juegos de preparación”.
Cuando enumeramos las razones del fracaso de Venezuela mencionamos como algo determinante la superioridad de los rivales. Siempre hay que dar crédito al contrario y reconocer debilidades propias. Es para alegrarse que el beisbol caribeño se haya impuesto en este Clásico Mundial. La calidad superior del beisbol dominicano se puso de manifiesto, aun sin contar con todos sus talentos, estrellas indiscutibles en las mayores.
Los dominicanos ganaron invictos al mando de Tony Peña, quien llegó con la convicción de reivindicar el beisbol quisqueyano, en una competencia que le había sido esquiva por diversas razones. Llegó con ánimo de pagar una deuda a los suyos. Se prepararon mejor, desde la oficina hasta cada jugador que quiso y pudo participar. Los de Puerto Rico, sin ser favoritos, fueron inning por inning y así avanzaron sobre Venezuela en la primera fase, luego ante Estados Unidos, otro equipo que era superior en el papel; desplazaron a Japón y así llegaron a un juego final que rescató al beisbol de verdad, luego de tantas ausencias, limitaciones y normas que lo desdibujaron.
Dominicana se merece un aplauso y el reconocimiento a un trabajo que se tradujo en el trofeo que consolida la reputación de potencia que se ha ganado en los diamantes. Nos dieron un beisbol brillante y la mejor imagen que nunca olvidaremos: cuando todo el equipo boricua, convocado por su líder Yadier Molina, salió a aplaudir a los nuevos campeones, y el gesto se convirtió en abrazos y volvimos a recordar a la poetisa Sharon Olds: _“El beisbol es tranquilizador, hace que me sienta como si el mundo no fuera a volar en mil pedazos”.
Por la Goma
14 de Marzo de 2013
¿Por qué la prisa?
Ya comenzaron los debates sobre el nuevo mánager de Selección de Beisbol que irá al Clásico Mundial de 2017. Hace unas horas el nombre era Andrés Galarraga, quien ha dicho en reiteradas ocasiones, que él no tiene carácter para dirigir, que le costaría mucho sentar a un bateador que esté en un slump o quitarle la pelota a un pitcher. Prefiere transmitir conocimientos, motivar, inspirar. De hecho lo vimos, particularmente en el juego contra Puerto Rico, recibir a los cabizbajos bateadores con palabras de ánimo y consejos.
Aunque Sojo había dicho que no renunciaría porque “renunciar es de perdedores”. Lo cierto es que Edwin Zerpa, presidente de la Federación Venezolana de Beisbol, dijo que ya el ciclo del petareño terminó e incluso reveló que eso estaba acordado desde antes de la competencia, independientemente de los resultados. Sin entrar en consideraciones sobre ambas declaraciones, lo importante es que el cargo quedó vacante.
Pero mientras muchos fanáticos, aún con el amargo sabor del fracaso, asoman nombres como Oswaldo Guillén o Alfredo Pedrique, enumerando las virtudes de ambos, o se atreven, incluso no siendo “tigreros”, a sugerir a Buddy Bailey, tanto Luis Sojo como Zerpa insistieron en que el próximo piloto está en el cuerpo técnico. Descartando a Andrés Galarraga, quedan: Omar Malavé, Luis Dorante, Marco Davalillo, Wilson Álvarez y Carlos García. Luis Sojo se quedará como asesor de Zerpa, que posiblemente, como se manejan las relaciones en la FVB, será reelecto.
Cualquiera de los hombres del cuerpo técnico podrían ser los mánagers, de eso no hay dudas, pero otros también y no debería ser un punto de honor que solo se consideren los coaches del mánager saliente.
Minutos después de concretada la eliminación de Venezuela, comenzaron en las redes sociales a nombrar sustitutos. Como surgió el nombre de Omar Vizquel, le pregunté si aceptaría. Su respuesta fue “¿Por qué la prisa? Falta mucho para eso, pueden pasar muchas cosas de aquí a allá”. Tiene razón. Ni siquiera sabemos quiénes podrán estar realmente disponibles dentro de cuatro años.
Es cierto que Sojo, esta vez, fue el menos responsable de las derrotas. Con esa efectividad y un equipo que no bateó, no ganaba ni la reencarnación de John McGraw, pero al leer “no soy niñera”, uno puede deducir que en estos tres Clásicos, Luis Sojo no tuvo autoridad ni liderazgo y no supo o no pudo transmitir a sus peloteros, la dimensión del compromiso y la necesidad de disciplina.
Falta tanto que ni siquiera ha terminado el Clásico.
No excluyan a nadie. Aunque según Edwin Zerpa “se cumplieron los objetivos”. Lo esperado, lo prometido, fue llegar lejos, superar o al menos igualar la actuación anterior. Ignoramos los objetivos de Zerpa, pero los de la afición venezolana era llegar a San Francisco.
Por la Goma
7 de Marzo de 2013
Comienza el compromiso
Más allá de las reservas que muchos tenemos con la organización del Clásico Mundial de Beisbol, por encima de las críticas a las limitaciones de los lanzadores, que más bien parecen normas de beisbol preinfantil; aun sabiendo que la mayoría de los grandesligas no están en condiciones óptimas o que el equipo no tuvo el tiempo ideal para prepararse jugando juntos, aun cuando tenemos ausencias notables como las de Félix Hernández o Johan Santana, a partir de esta noche la atención de la inmensa afición beisbolera venezolana estará puesta en la selección vinotinto que dirige Luis Sojo.
No habrá cómo no emocionarse cuando los veamos alineados en la raya de cal de Hiram Bithorn de San Juan, Puerto rico, con el uniforme con el nombre de Venezuela en el pecho y el color que distingue al deporte nacional. Escucharemos conmovidos nuestro Himno y muchos sentirán un nudo en la garganta cuando ondee nuestra bandera.
El compromiso que hoy inicia la Vinotinto de beisbol es la gran aspiración, debe llegar a disputar la final en San Francisco. No es una ilusión infundada.
La nómina integrada por los lanzadores Henderson Álvarez, Ronald Belisario, Jhoulys Chacín, Enrique González, Deolis Guerra, César Jiménez, Wilfredo Ledezma, Ramón A. Ramírez, Juan Rincón, Francisco Rodríguez, Aníbal Sánchez, Rómulo Sánchez, Álex Torres y Carlos Zambrano. Los receptores Ramón Hernández, Miguel Montero y Salvador Pérez. Los jugadores del cuadro Elvis Andrus, Asdrúbal Cabrera, Miguel Cabrera, Omar Infante, Pablo Sandoval, Marco Scutaro y Mario Lissón; y los jardineros: Carlos González, Gerardo Parra y Martín Prado, entusiasma hasta a los pesimistas. Luis Sojo cuenta con las piezas para cumplir su promesa de mejorar la actuación del Clásico de 2009; además, tiene un equipo técnico brillante, con Andrés Galarraga, Wilson Álvarez, Carlos García, Omar Malavé, Luis Dorante y Marco Davalillo.
En la primera ronda, Venezuela y el rival de esta noche, República Dominicana, son los equipos que deberían trascender, el camino a San Francisco no está despejado, pero con ese carro de leña que llevamos, la ruta se ve segura si el pitcheo sabe responder.
Claro que todo dependerá de lo que pase en el terreno, de las decisiones que se tomen en la cueva y de lo bueno que son los rivales, pero pensar en San Francisco no es una ilusión, es el compromiso que tiene Sojo y lo que estamos esperando.
Por la Goma
28 de Febrero de 2013
Cambios en la LVBP
Cuando se fundó la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, quedó claro que la recién creada institución debía tener como “propósito fundamental, dar a la entidad una organización tan perfecta como sea posible, a fin de encausar a nuestro deporte favorito por definitivos senderos de progreso y así obtener, a futuro, óptimos beneficios para los clubes, jugadores y en especial para el aficionado”.
El 27 de diciembre de 1945, en los altos del cine “Capitol”, Juan Antonio Yánez, conocido como “Yanesito”, don Carlos Lavaud, Luis Pimentel y Juan Reggetti, se reunieron algunas horas y luego de evaluar ventajas y desventajas con el reconocido abogado Alfredo Sacannone, decidieron crear la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.
El 12 de enero abrió sus puertas el estadio “Cerveza Caracas” de San Agustín. Desde entonces la LVBP lo único que ha hecho es crecer y mejorar. Cada presidente ha dejado aportes indiscutibles. Bajo la gestión de José Grasso Vecchio, la LVBP continuó el programa de mejoramiento de los árbitros y hoy, además de contar con Manuel González, umpire a tiempo completo en las mayores, tenemos otros cuatro que vienen en ascenso. El Juego de las Estrellas, que había perdido su atractivo, recuperó el interés de la afición beisbolera con la participación de los estelares dominicanos. Además de manejar, en la mayoría de los casos atinadamente, las situaciones surgidas.
La LVBP cambia de mando y es un hombre de beisbol, Oscar Prieto Párraga, quien tendrá la responsabilidad de continuar el crecimiento. En la temporada pasada quedó evidenciado que en los estatutos existen fallas que es preciso subsanar para no dejar lugar a decisiones que despierten dudas.
El haber sido dueño y gerente de los Leones del Caracas no fue un obstáculo, no tenía que serlo. Creo que es hasta infantil pensar que no será un hombre imparcial a la hora de las decisiones. El compromiso debe ser modernizar el circuito, mejorar las lagunas y optimizar el trabajo arbitral. Él es, sobre todo, un hombre de beisbol, honesto y conocedor de la Liga, de sus virtudes y defectos, así que lo que se espera es que bajo su mando, se siga cumpliendo la intención de los fundadores “seguir los senderos del progreso”.
Reconocimiento al doctor José Grasso y deseos de éxito a Oscar Prieto Párraga.
Por la Goma
21 de Febrero de 2013
Es un verdadero trabuco
Hay que pasar la página de las ausencias de Félix Hernández y Johan Santana. La nómina de Venezuela para el Clásico Mundial de Beisbol tiene las piezas para competir y llegar a San Francisco. ¿Que el pitcheo pudo ser mejor? Obviamente, pero se ven bien. El bullpen tiene profundidad, y eso es mucho, sobre todo en una competencia en la que los abridores trabajarán con las limitaciones conocidas. La experiencia de Luis Sojo debe ser un plus.
Para la inmensa afición de Venezuela, el Clásico que organiza MLB es la posibilidad de ser campeones en el deporte en el que tenemos estrellas desde 1939, cuando debutó el “Patón” Carrasquel. El beisbol de los recordados “Héroes del 41”, del “Chico Carrasquel, primer latinoamericano en un Juego de Estrellas; del inmortal Luis Aparicio, con sus 9 Guantes de Oro e igual número de títulos como robador de bases; de David Concepción y su excelencia en el campocorto; de nuestro primer gran slugger, Antonio Armas; de Omar Vizquel, único torpedero con Guantes de Oro en ambas ligas, con sus más de 10 mil 500 turnos y 2.877 hits.
El de Oswaldo Guillén, primer mánager nacido fuera de los Estados Unidos que gana un trofeo de Serie Mundial; de Johan Santana y sus dos premios Cy Young unánimes; de Félix Hernández, Cy Young y juego perfecto; de Miguel Cabrera, primer triplecoronado en 45 años y MVP, y una lista enorme que incluye nombres como Víctor Davalillo, César Tovar, Wilson Álvarez, Luis Sojo, Miguel Cairo, Bob Abreu, Magglio Ordóñez y el largo etcétera que nos hincha el orgullo y da base para creer que esa historia puede imponerse a la buena preparación física que ha hecho que los japoneses hayan ganado las dos ediciones que lleva el Clásico Mundial.
Para los venezolanos la Vinotinto de beisbol es cosa seria y la mayoría no se detiene a pensar en las condiciones de la competencia, que, como ha quedado demostrado, no son las mejores para equipos como Estados Unidos, Dominicana o Venezuela, que no pueden concentrarse con el tiempo ideal para acoplarse, además de la preparación física de sus jugadores.
Los equipos de Grandes Ligas pasan un mes entrenando y otro más en juegos de exhibición, hasta que finalmente están listos para iniciar la temporada en abril. Al ver en una lista a Miguel Cabrera, Pablo Sandoval, Asdrúbal Cabrera, Carlos González, Gerardo Parra, Marco Scutaro, Elvis Andrus, Omar Infante, Salvador Pérez, Miguel Montero, Martín Prado, Carlos Zambrano, Aníbal Sánchez y el resto de la nómina, la ilusión de ser los mejores es una posibilidad que dependerá de lo que pase en el terreno, claro, pero que en el papel luce como un trabuco por encima del promedio.
Por la Goma
14 de Febrero de 2013
Interés de Todos
Cada venezolano aficionado al beisbol siente que tiene todo el derecho de opinar sobre lo que sucede con su equipo, con las decisiones de la LVBP, en un juego cualquiera, de beisbol menor o una caimanera.
Obviamente cuando se trata de la selección Vinotinto de Beisbol, el interés es mayor. La sienten como suya, y cualquier información que ocurra en torno a ella, va a ser comentada en las plazas, en las barras de las panaderías y los restaurantes, en las camioneticas, en las oficinas, donde sea y ahora también en las redes sociales.
La Vinotinto de Beisbol es noticia de la que la inmensa afición venezolana está pendiente, desde su convocatoria, preparación y desempeño, hasta cada palabra que digan los responsables de su organización y los jugadores.
Habrá celebración por cada victoria y críticas si los resultados no son los esperados, y lo esperado es superar la actuación de la edición de 2009. Lo que ocurra será reseñado. Habrá titulares optimistas cuando ganemos, pero si no se llega a San Francisco, eso también será noticia de primera plana, con todas sus consecuencias.
Los medios van a reflejar lo que pasó. No es posible inventar nada que no digan la pizarra, el box score y la tabla de posiciones.
Si un jugador dice que se va y su ausencia es importante, como sucedió con la decisión de Félix Hernández, de eso hay que hablar, opinar, debatir y buscar reacciones.
El alto mando de la Vinotinto debe entender que la dinámica de la información y opinión es así. Ningún pelotero va a renunciar a ser parte de la selección porque leyó en un titular que otro jugador decidió no acompañar al equipo.
Franklin Morales declaró en una entrevista que al no ser llamado para formar parte de la selección, decidió quedarse en el Spring Training con Boston, atendiendo las recomendaciones del mánager John Farrel.
Esa información, por supuesto hay que transmitirla, todos lo lanzadores hacen falta. Y tenemos derecho a preguntar ¿Qué pasó que no fue tomado en cuenta? No se informa para molestar, ni para agradar, para ayudar o forzar la decisión de nadie. Se informa la verdad, es todo.
El trabajo de los periodistas es ese. Quienes gerencian deben estar preparados para recibir críticas, no tomarlo como algo personal, la selección es del interés de toda la afición y todos sentimos el derecho a opinar, porque lo tenemos.
Por la Goma
7 de Febrero de 2013
Sin Ruidos Molestos
“Hay tres cosas que cada hombre cree que puede hacer mejor que todo el mundo: encender una fogata, administrar un motel y manejar un equipo de beisbol”. La cita es de Rocky Bridges, un versátil jugador del cuadro que estuvo once temporadas en las Grandes Ligas.
Los mánagers de tribuna han existido desde que el beisbol se inventó. Son conocedores de los secretos para ganar la Serie Mundial o gerentes capaces de superar la nómina de los Yanquis de 1927.
En ningún país, pero en Venezuela especialmente, no es sencillo ser mánager, sea un equipo de softball de caimaneras habituales, del Magallanes o de la Vinotinto. Todo el mundo cree que lo puede hacer mejor que Luis Sojo y que Venezuela tiene que ganar porque sí.
No fue suficiente que el petareño le diera al Magallanes su primer título en 11 años, sus detractores, incluso magallaneros, insisten en que con esa nómina “cualquiera” habría ganado y no reconocen sus méritos para hacer posible el campeonato.
A Luis Sojo le siguen endosando la culpa del fracaso en las dos ediciones que ha tenido el Clásico Mundial de Beisbol, aunque la responsabilidad de la derrota no es únicamente suya.
Se empeñan en recordar, por ejemplo, la decisión de abrir con Carlos Silva y no con Félix Hernández. La verdad es que nunca sabremos y nadie puede asegurar que Hernández ganaría, pero es irrefutable que “El Rey” era su mejor carta y pocas cosas se critican tanto como guardar un lanzador.
Ahora estamos en 2013 y Sojo cuenta otra vez con un equipo con las piezas necesarias para aspirar al campeonato. Aunque faltan anuncios, los jugadores convocados son indiscutibles, incluso Mario Lissón. Siempre habrá opiniones, alguien que piense que podrían estar otros antes que él, pero para hablar es necesario tener conocimiento de las cosas.
Le gusta decir a Rubén Mijares que “solo quien vive en la casa sabe dónde están las goteras”. Antes de opinar es bueno saber quiénes en verdad están dispuestos a ir, porque también es cierto que hay jugadores que deben llegar a los entrenamientos de primavera a ganarse un puesto y muchos los consideran sin saber sus realidades.
Tal vez lo criticable de la convocatoria de Lissón fue la forma. Decir que es “regalo” no es la palabra apropiada, Lissón se ganó el derecho con trabajo y talento. No hay que hacer un escándalo por una palabra, pero Sojo debe cuidar lo que dice para no hacer ruido, que siempre perturba. Haber dicho que Henderson Álvarez estaba en duda por su trabajo con Toronto, cuando Álvarez ahora pertenece a Miami, lo hizo ver mal. Pudo ser un lapsus, pero el jugador lo desmintió a los minutos; igual que Martín Prado, quien reiteró que quiere estar en el Clásico.
Estoy de acuerdo con quienes dan a Sojo un voto de confianza, pero para eso deben evitarse declaraciones que dejen lugar a dudas. Decir la verdad y lo necesario suele dar buenos resultados.
Por la Goma
31 de Enero de 2013
Respeto por encima de todo
No permitamos que los insultos y las descalificaciones se instalen en nuestros estadios de beisbol. Por años los venezolanos nos hemos jactado del espacio de paz que significa la pelota.
Aunque se han dado situaciones de juegos confiscados e incluso agresiones a jugadores, árbitros, periodistas, fotógrafos y camarógrafos, cuando exaltados han arrojado objetos al terreno de juego, la verdad es que son pocas en 67 años.
Lo ideal, por supuesto, es que no haya sucedido jamás, pero es indiscutible que en el beisbol la convivencia entre aficiones rivales es ejemplar desde siempre.
En nuestros estadios no hay divisiones de fanaticada. Es común ver una pareja “mixta”, él de Magallanes y la novia larense o al revés.
Ella caraquista y él de Aragua. Los papás de Tiburones y los hijos caraquistas o de Bravos. Siempre nos hemos sentido orgullosos de esa cualidad.
En un serie final, es lógico, ocurren situaciones que desatan las pasiones. No es para escandalizarse que se vacíen las bancas o que un jugador le haga gestos a otro, retándolo, eso ocurre desde siempre, son cosas que se resuelven entre peloteros; como sucedió entre Robert Pérez y Ugueth Urbina, quienes luego de irse a las manos en la final 97-98, coincidieron en los Expos de Montreal, todo quedó en el pasado.
Suele pasar que desde el fanatismo magnificamos las cosas y las distorsionamos. Nunca lo que ocurre en el terreno, entre jugadores por la presión y emoción del juego, debe trascender a las tribunas y gradas.
Los anunciadores de los equipos tienen una responsabilidad muy importante.
Deben evitar excesos del público cuando éste se desborda y lanza objetos al terreno o en las propias gradas o tribunas. Deben animar, es parte del trabajo, pero nunca irrespetando al rival.
Cuando se ofende desde los micrófonos del sonido interno, con canciones, sonidos o expresiones, el locutor está en un error, incluso no anunciar al bateador o pitcher contrarios, no solo es un irrespeto con ellos, también lo es con los fanáticos presentes.
Nadie va al estadio a escuchar al anunciador, por bueno que sea, ni Bob Sheppard se dio ese lujo. Los anunciadores no son protagonistas del juego y deben limitarse a hacer su trabajo. Informar al público presente, animar y evitar que el fanatismo se convierta en violencia.
Es necesario mantener los estadios de beisbol como los escenarios ejemplares para la tolerancia que han sido siempre.
Por la Goma
24 de Enero de 2013
¿Magallanes Campeón?
Cardenales y Navegantes están disputando la serie final de la temporada porque impusieron su calidad y fueron superiores. En el beisbol, siempre con sus verdades de perogrullo, ganan los equipos que anotan más carreras.
Magallanes ha sido visto como favorito desde octubre. La nómina estelar del equipo turco siempre ha inclinado la balanza a su favor, según los entendidos, y para la final no han variado mucho las opiniones. Con superioridad en el pitcheo, los Navegantes arrancaron con los mejores pronósticos; sin embargo, muchas veces los pronósticos en el beisbol se parecen a los del estado del tiempo en un país tropical. Salimos en la mañana con un sol radiante y al medio día nos sorprende un aguacero que nadie anunció. (Quedará para revisar el caso de Máximo Nelson, pero nadie puede poner en duda que el beisbol que exhibió Cardenales los tiene en la final con todo derecho. Insisto en que la LVBP debe reflexionar sobre cualquier situación que dé lugar a dudas).
Lara, sin aspavientos, pero sin complejos ante equipos como Magallanes, Leones, Águilas y otro de los favoritos cuando empezó el round robin, Caribes de Anzoátegui, los crepusculares llegaron hasta aquí.
Aunque tuvieron problemas con el pitcheo en la semifinal, con la segunda peor efectividad (4.30), la ofensiva, en la que destacaron el productivo Luis Valbuena y el líder en jonrones Robert Pérez, CJ Retherford y el poderoso Luis Jiménez, fabricó 100 carreras en esta etapa crucial. ¡‘Na guará!
El nombre de Robert Pérez sigue destacando en el Cardenales, es un legendario. Su eternidad mitológica lo convierte en una de las figuras estelares, una vez más.
Hoy continúa en Valencia la lucha por el título de la temporada 67 de nuestra pelota profesional. Cardenales adicionó al Más Valioso Ernesto Mejía a su ofensiva intimidante y se reservó el otro nombre.
Magallanes cuenta con Pablo Sandoval, quien consiguió permiso con San Francisco para cuatro juegos de la final; además de Elvis Andrus, Juan Rivera, Endy Chávez, Eliézer Alfonzo, Carlos Zambrano y Gustavo Chacín. Reforzados, como era de esperarse, por Austin Bibens y Héctor Giménez.
Con ese equipazo se entiende que sea el favorito, pero tienen en frente a un Cardenales inspirado y con herramientas para dar una final interesante. Mi único deseo es que sea a siete juegos, porque esperamos su mejor beisbol.
Por la Goma
17 de Enero de 2013
El beisbol siempre hace bien
En enero de 1942, Estados Unidos formaba parte del grupo de países aliados contra Hitler y el avance del nazismo.
El 7 de diciembre de 1941, Japón bombardeó Pearl Harbor, Hawai. Estados Unidos declaró la guerra a Japón y el 11 de diciembre, Alemania e Italia declararon las hostilidades a los Estados Unidos. Se desataba la Segunda Guerra Mundial.
Los primeros días de enero de 1942, el juez y comisionado del Beisbol de Grandes Ligas Keneseaw Landis, envió al presidente Frankin Delano Roosevelt una carta para consultarle la conveniencia o no de continuar con el beisbol, en medio de la angustiante situación.
El 15 de enero, casi de inmediato, recibió respuesta del primer mandatario. La carta, conocida como “Luz Verde”, aclaró la duda del juez Landis. Roosevelt respondió: “Este es mi punto de vista personal, no es oficial. La decisión la tomarán ustedes y los dueños de los equipos”.
“Sinceramente, creo que sería lo mejor para el país mantener el beisbol. Habría menos gente desempleada y para los trabajadores sería una recreación necesaria. Sería bueno que jugaran de noche para que puedan ir quienes trabajan... Millones de ciudadanos verán el beisbol y ya eso es una ventaja, que a mi juicio, vale la pena”.
Ese año se enfrentaron en la Serie Mundial los Cardenales de Stan Musial y los Yanquis de Joe DiMaggio. Los pájaros rojos derrotaron en 5 juegos a los del Bronx.
El beisbol se constituyó en el gran escape a las angustias en el divino tiempo que duraba cada juego. Como lo anticipó Roosevelt: “le hará bien a nuestra gente”. Y así fue.
En días como estos, en los que la incertidumbre, inseguridad o tensión política pueden ser agobiantes, quienes tenemos al beisbol contamos con un refugio insuperable, que siempre nos reafirma lo bueno que tenemos y somos como país.
El beisbol nos reafirma que somos una sola nación más allá de cualquier diferencia. En los estadios somos el país que no se rinde, el que tolera al adversario, el que enfrenta al otro como rival y no como “enemigo”.
De pronto se escuchan algunas voces y se leen reflexiones que sugieren que el país “no está para el beisbol”. Como diría el presidente Roosevelt “esta es una opinión personal”. Están equivocados. El beisbol le da trabajo a mucha gente, le da alegría a otro montón y nos recuerda que siempre podemos ser como somos en el estadio. ¡Qué siga la pelota!
Por la Goma
10 de Enero de 2013
Urbina, salvar el juego de su vida
Ugueth Urbina obtuvo su libertad luego de cumplir la mitad de la pena a la que fue condenado por homicidio frustrado y agavillamiento. Conocida su liberación en los días de Navidad, detractores y seguidores armaron la polémica. El tema: su derecho a regresar o no al beisbol.
Urbina cometió un delito por el cual fue detenido, juzgado y condenado; pagó el tiempo que establece la ley para salir y ahora busca reinsertarse en la sociedad haciendo lo que mejor sabe hacer: jugar pelota.
Se presentó en el estadio Universitario y se uniformó con su equipo, Leones del Caracas. De inmediato por las redes sociales se dispararon los comentarios, a favor y en contra.
“Es un mal ejemplo” fue el alegato principal de sus críticos. Ciertamente el pasado de Ugueth Urbina no es para imitar, nadie pretende eso, pero negarle el derecho a regresar es medieval.
El estelar lanzador Bob Gibson dijo una vez: “¿Por qué tengo que ser un ejemplo para sus hijos?”. El mundo real tiene buenos y malos ejemplos, si no queremos que nuestros hijos vean malos ejemplos, pues habría que encerrarlos en una burbuja de cristal. Imitarlos es otra cosa, pero un niño con valores puede ver el ejemplo que sea y saber diferenciarlo.
Ugueth Urbina es ejemplo de hasta dónde la violencia y el carácter pendenciero pueden llevar a una persona. Lo importante que es aprender a controlar la ira y a valorar la vida de los demás. Fue un cerrador brillante, pero arruinó su carrera al cometer un delito; ahora está en libertad y tiene la oportunidad de seguir adelante en un ambiente sano como el beisbol.
Urbina fue condenado y pagó prisión, no se le puede juzgar una y otra vez por el mismo error y menos aún impedirle que regrese a trabajar.
Algunos periodistas han recordado, cosa muy cierta, que el lanzador, antes del hecho que lo llevó tras las rejas, era hostil y no le gustaba declarar. Es así, pero eso no es delito como para seguir con la condena.
Las personas cometemos errores y a veces aprendemos. Todos tenemos derecho a cambiar de opinión y de actitud. Si puede lanzar de nuevo luego de tanto tiempo sin jugar beisbol es otra cosa, un tema para los técnicos. Si puede ayudar al equipo, si puede poner out a los bateadores rivales, tiene derecho a un lugar en el Caracas. La vida le da otro chance para continuar, espero que tenga éxito.
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